Las vistas más nítidas de Betelgeuse revelan cómo las estrellas supergigantes pierden masa

29 de julio de 2009

Thumbnail preview

ESO and P. Kervella

Usando diferentes técnicas de vanguardia con el Telescopio Muy Grande, VLT,  de la organización Observatorio Europeo Austral, ESO, dos equipos independientes de astrónomos han obtenido las vistas más nítidas de la estrella supergigante Betelgeuse. Ellas muestran que la estrella tiene un penacho de gas casi tan grande como el Sistema Solar y una gigantesca burbuja hirviendo sobre su superficie. Esos descubrimientos proveen importantes conclusiones para ayudar a explicar cómo esos mamuts expulsan material a enorme velocidad.


Betelgeuse – la segunda estrella más brillante de la constelación de Orión (el Cazador) – es una supergigante roja, una de las más grandes estrellas conocidas, y casi 1000 veces más grande que el Sol. Es también una de las estrellas más luminosas conocidas, emitiendo más luz que 100.000 veces la del Sol. Tales propiedades extremas presagian la muerte de una reina estelar de corta vida. Con una edad de sólo unos pocos millones de años, Betelgeuse se está acercando al final de su vida y está destinada a explotar como una supernova. Cuando esto pase, la supernova podrá ser vista fácilmente desde la Tierra, aun en plena luz del día.

Las supergigantes rojas aún sostienen varios misterios sin resolver. Uno de ellos es, justamente, cómo esos monstruos expulsan tremenda cantidad de material – cerca de una masa solar – en sólo 10.000 años. Dos equipos de astrónomos han usado el telescopio VLT de ESO y las más avanzadas tecnologías para tomar una vista cercana de la gigante estrella. Sus trabajos combinados sugieren que una respuesta a la cuestión de la gran cantidad de masa perdida puede estar al alcance de la mano.

El primer equipo usó el instrumento de óptica adaptativa, NACO,  combinado con la técnica llamada “lucky imaging” (imagen afortunada), para obtener la visión más nítida de Betelgeuse, aún con la distorsión provocada por la turbulenta atmósfera terrestre. Con “lucky imaging”, sólo se eligen las exposiciones más nítidas, que luego se combinan para formar una imagen mucho más nítida que la que una exposición simple y más larga podría obtener.

Las imágenes que resultaron de NACO casi alcanzaron el límite teórico de nitidez atribuible a un telescopio de 8 metros. La resolución alcanza las 37 milésimas de segundo de arco, lo cual es aproximadamente el tamaño de una pelota de tenis en la Estación Espacial Internacional (EEI), vista desde el suelo.

“Gracias a esas destacadas imágenes, detectamos un gran penacho de gas extendiéndose en el espacio desde la superficie de Betelgeuse,” dice Pierre Kervella del Observatorio de París, quien lideró el equipo. El penacho se extiende al menos seis veces el diámetro de la estrella, lo que corresponde a la distancia entre el Sol y Neptuno.

“Esto es una clara indicación de que toda la capa exterior de la estrella no está expulsando material en todas direcciones”, agrega Kervella. Dos mecanismos podrían explicar esta asimetría. Uno suponee que la masa perdida ocurre encima de la capa polar de la estrella gigante, posiblemente debido a su rotación. La otra posibilidad es que tal penacho se genera sobre movimientos de gas a gran escala en el interior de la estrella, conocido como convección – similar a la circulación del agua caliente en una olla.

Para llegar a una solución, los astrónomos necesitaron sondear al monstruo con un detalle más fino. Para hacer esto Keiichi Ohnaka, del Instituto Max Planck de Radioastronomía, en Bonn, Alemania, y sus colegas usaron interferometría. Con el instrumento AMBER del interferómetro VLTI de ESO, el cual combina la luz de tres telescopios auxiliares de 1,8 metros, del VLT, los astrónomos obtuvieron observaciones tan nítidas como la de un virtual telescopio gigante de 48 metros. Con tan espléndida resolución, los astrónomos fueron capaces de detectar indirectamente detalles cuatro veces más finos que lo que permitieron las asombrosas imágenes que NACO (en otras palabras, el tamaño de una piedrita en la EEI, vista desde el suelo).

“Nuestras observaciones del AMBER son las más nítidas que cualquiera haya hecho de Betelgeuse. Más aún, detectamos cómo el gas se está moviendo en las diferentes áreas de la superficie de Betelgeuse – la primera vez que se ha hecho para una estrella diferente al Sol”, dice Ohnaka.

Las observaciones de AMBER revelaron que el gas en la atmósfera de Betelgeuse se está moviendo vigorosamente para arriba y para abajo, y que esas burbujas son tan grandes como la propia estrella supergigante. Sus observaciones inigualables han llevado a los astrónomos a proponer que esos movimientos turbulentos de gas a gran escala bajo la roja superficie de Betelgeuse están detrás de la masiva eyección del penacho al espacio.

Más información en:

http://www.eso.org/

Entradas Relacionadas:

Etiquetas: , ,

Un comentario

  1. No se deberia tener en cuenta la velocidd de rotación,que si es descomunal,aumentaria la eyección de gases y les daria dirección -un slaudo Miguel

Los comentarios están cerrados por el momento.