30 de julio de 2009
Los científicos han debatido cuántos eventos de extinción masiva en la historia de la Tierra han sido provocados por un cuerpo espacial que se estrella en la superficie del planeta. La mayoría acuerda que una colisión con un asteroide hace 65 millones de años puso fin a la edad de los dinosaurios, pero hay incertidumbre acerca de cuántas otras extinciones podrían haber resultado de asteroides o cometas colisionando con la Tierra. De hecho, los astrónomos saben que el Sistema Solar interior ha estado protegido, al menos en cierta medida, por Saturno y Júpiter, cuyos campos gravitacionales pueden expulsar cometas al espacio interestelar o, algunas veces, enviarlos a chocar contra los planetas gigantes. Ese punto fue reforzado recientemente (20 de julio de 2009) cuando apareció una enorme cicatriz en la superficie de Júpiter, probablemente una prueba del impacto de un cometa. Una nueva investigación, llevada a cabo en la Universidad de Washington, indica que es altamente improbable que los cometas hayan causado cualquier extinción masiva o hayan sido responsables de más de un caso menor de extinción. El trabajo también muestra que muchos de los cometas de largo período que terminan en órbitas que cruzan la de la Tierra, probablemente se originen en una región que los astrónomos han creído, durante mucho tiempo, que no podía generar cometas observables. A un cometa de período largo le toma desde 200 a decenas de millones de años cumplir una sola órbita al Sol. “Se pensaba que los cometas que vemos de largo período sólo nos hablaban acerca de la Nube de Oort exterior, pero en realidad, nos dan un panorama turbio de toda la Nube de Oort “, dijo Nathan Kaib, estudiante de doctorado en astronomía en la Universidad de Washington y autor principal de un artículo sobre el trabajo que se publica en la edición de 30 de julio de Science Express, la versión en línea de la revista Science. La NASA y la National Science Foundation financiaron el trabajo. La Nube de Oort es un remanente de la nebulosa de la que se formó el Sistema Solar hace 4.500 millones de años. Comienza a 150.000 millones de kilómetros del Sol (1.000 veces la distancia de la Tierra al Sol) y se extiende a cerca de tres años luz de distancia. La Nube de Oort podría contener miles de millones de cometas, la mayoría de ellos pequeños y tan distantes como para no ser observados. Hay alrededor de 3.200 cometas de largo período conocidos. Entre los más recordados está el Hale-Bopp, que fue fácilmente visible a simple vista durante gran parte de 1996 y 1997 y fue uno de los cometas más brillantes del siglo 20. En comparación, el cometa Halley, que reaparece cada 75 años, es quizás el cometa más conocido, pero es un cometa de período corto, la mayoría de los cuales se cree que se originan en una parte diferente del Sistema Solar, llamada Cinturón de Kuiper. Se creía que casi todos los cometas de largo período que se mueven entre Júpiter y la Tierra se originaban en la Nube de Oort exterior. Sus órbitas pueden cambiar cuando son perturbadas por la gravedad de una estrella vecina que pasase cerca del Sistema Solar, y se pensó que tales encuentros sólo afectan a los cuerpos muy distantes de la Nube de Oort exterior. También se creía que los cuerpos internos de la Nube de Oort podrían alcanzar órbitas cruzando la de la Tierra sólo durante los pocos pasos cercanos de alguna estrella, lo que ocasionaba un lluvia de cometas. Pero resulta que, incluso sin encontrar una estrella, los cometas de largo período a partir de la nube de Oort interior pueden pasar la barrera de protección que plantea la presencia de Júpiter y Saturno y viajar en una trayectoria que cruza la órbita de la Tierra. En la nueva investigación, Kaib y su coautor Thomas Quinn, profesor de astronomía en la Universidad de Washington y director de tesis de doctorado de Kaib, utilizaron modelos informáticos para simular la evolución de las nubes de cometas en el Sistema Solar durante 1.200 millones de años. Se dieron cuenta que incluso fuera de los períodos de lluvias de cometas, la Nube de Oort interna fue una importante fuente de cometas de largo período que, eventualmente, cruzaron la trayectoria de la Tierra. Al asumir la Nube de Oort interior como la única fuente de cometas de largo período, fueron capaces de estimar el mayor número posible de cometas en la nube de Oort interior. El número real no se conoce. Sin embargo, utilizando el número máximo posible, se determinó que no más de dos o tres cometas podrían haber golpeado la Tierra en lo que se cree es la más poderosa lluvia de cometas de los últimos 500 millones de años. “Durante los últimos 25 años, la Nube de Oort interior ha sido considerada una misteriosa región no observable del Sistema Solar capaz de proporcionar ráfagas de cuerpos que, ocasionalmente, hicieron desaparecer la vida en la Tierra”, dijo Quinn. “Hemos demostrado que los cometas ya descubiertos pueden ser utilizados para estimar un límite en el número de cuerpos en este reservorio”. Con tres grandes impactos que tuvieron lugar casi simultáneamente, se ha propuesto que un caso menor de extinción, ocurrido hace alrededor de 40 millones de años, se debió a una lluvia de cometas. La investigación de Kaib y Quinn implica que si el evento de extinción relativamente menor fue causado por una lluvia de cometas entonces ésa fue probablemente la lluvia de cometas más intensa desde que comenzaron los registros fósiles. “Eso significa que las más poderosas lluvias de cometas causaron extinciones menores y otras lluvias deberían haber sido menos graves, por lo que probablemente no sean causales de los eventos de extinción masiva”, dijo Kaib. Kaib señaló que el trabajo supone que la zona que rodea al Sistema Solar se ha mantenido relativamente inalterada durante los últimos 500 millones de años, pero no está claro si esto es así. Es evidente, sin embargo, que la Tierra se ha beneficiado de tener a Júpiter y Saturno en guardia, como gigantescos receptores desviando o absorbiendo los cometas que de otra forma colisionarían contra la Tierra. “Hemos demostrado que Júpiter y Saturno no son perfectos y algunos de los cometas de la Nube de Oort interior son capaces de colarse entre ellos. Pero la mayoría no”, dijo Kaib. Más información en: http://uwnews.org/
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Etiquetas: colisión, cometas, Júpiter, Nube de Oort
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Las teorias se despalazan unas a otras,como teorias que son,pero es probable que se deberá esperar un tiempo hasta que se cuente con certezas. un saludo Miguel
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