El cielo no es el límite (entrevista a Beatriz Barbuy)

7 de agosto de 2009

Entrevista realizada por Washington Castilhos para la Agência FAPESP, de Brasil, traducida y publicada con autorización.

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Beatriz Barbuy (foto: W.Castilhos)

Vicepresidente de la Unión Astronómica Internacional (UAI), la astrofísica brasileña Beatriz Barbuy, del Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas (IAG) de la Universidad de São Paulo, deja su cargo el próximo día 12 de agosto de 2009, durante la 27ª Asamblea General de la UAI, realizada en Rio de Janeiro hasta el 14 de agosto de 2009, con científicos de más de 80 países.

Según ella, el hecho que esta edición del evento sea realizada en Brasil justamente en 2009, año establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Año Internacional de la Astronomía, es una feliz coincidencia. “Finalmente coincidió que el evento fuera realizado por primera vez aquí con este marco”, dijo Barbuy.

Dejando de lado las coincidencias, la elección de la ONU no fue casual, pues este año marca los 400 años de uno de los eventos más revolucionarios de la historia de la ciencia: el primer uso astronómico de un telescopio por Galileo Galilei. Encima, en 2009 también se conmemoran los 40 años de la llegada del hombre a la Luna.

En esta entrevista, la también vice-coordinadora del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología en Astrofísica de Brasil habla sobre los importantes avances de la astronomía en los últimos años y también de las conquistas y percances enfrentados por los investigadores brasileños en este campo del conocimiento.

La profesora del IAG coordina la producción de una publicación con presentaciones de los investigadores brasileños en la asamblea de la UAI.

¿Cual es la importancia que Brasil sea la sede de la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional justamente en el Año Internacional de la Astronomía?

La decisión de hacer del 2009 el Año Internacional de la Astronomía y la realización de la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional en Brasil en el mismo año fue una feliz coincidencia. La creación del Año Internacional de la Astronomía fue decidida en una reunión en 2002, en San Petersburgo, aprobada por la UNESCO [Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura] en 2005 y finalmente determinada por la ONU, en 2007, mientras que ya habíamos decidido hacer el evento en Rio de Janeiro en 2009 desde que asumí la vicepresidencia de la UAI, hace seis años. O sea, finalmente coincidió que el evento se realizase aquí con este marco. En resumen, se trata de una gran oportunidad para la astronomía brasileña y sudamericana, porque trae especialistas de 80 países para discutir avances científicos y tecnológicos en el área. Por aquí, estamos atrasados en tecnología. Y es bueno no olvidar que la ciencia se construye por los ladrillos que cada uno de nosotros colocamos, cada uno contribuyendo con el descubrimiento del otro.

¿Podría mencionar algunos de esos ladrillos, o sea, avances en la astronomía mundial de los últimos años?

Podemos hablar de los tres mayores avances de los últimos diez años. El primero fue la constatación de la expansión acelerada del Universo, que implica la existencia de una energía oscura. En este período también fueron detectadas las primeras estrellas (de alta masa), formadas luego del Big Bang. Creemos que la mayoría colapsó para formar agujeros negros. El tercer gran avance fue el descubrimiento de los exoplanetas, que están más allá del Sol. El primero de ellos fue descubierto en 1995, del tamaño aproximado de Júpiter. Hoy, conocemos más de 350 exoplanetas. El primero de tipo terrestre, o sea, parecido a la Tierra, fue descubierto en abril de este año. Todo esto es importante porque sabemos que tendremos que mudarnos de planeta algún día.

La tecnología también avanzó e hizo todo esto posible, ¿no es así?

Si, claro. La tecnología evolucionó mucho, especialmente en la construcción de los grandes telescopios, aquéllos con espejos de más de 8 metros de diámetro. El telescopio extremadamente grande ELT (Extremely Large Telescope), por ejemplo, tendrá 42 metros y más de mil espejos de 1,8 metros cada uno. El telescopio gigante Magallanes (GMT) tendrá 25 metros, cinco menos que el telescopio de treinta metros TMT (Thirty Meter Telescope). Todos ellos estarán listos antes de finalizar la próxima década. Están también los telescopios espaciales. Hay un enorme número de satélites. La astronomía es una ciencia que no tiene límites. Otra cosa que evolucionó bastante fue la calidad de la óptica en la Tierra, fundamental para definir la imagen de una estrella, por ejemplo. La turbulencia no es un problema sólo para la aviación. Las estrellas titilan en el cielo por causa de la turbulencia. El cielo perfecto para la astronomía es un cielo con aire menos turbulento, con estrellas que titilan menos. O sea, lo que para las personas es un cielo bonito, con estrellas titilando, para la astronomía es un problema.

¿Cuál es el lugar de Brasil en el actual escenario astronómico mundial?

Como dije, estamos atrasados en términos de tecnología. Hace apenas 40 años que el posgrado en el área comenzó en el país. Hoy tenemos 300 doctores, que precisan repartirse un tercio del tiempo que tenemos para usar el telescopio Soar y el 2,5% del tiempo del Gemini [ambos localizados en Chile]. Por otro lado, estamos desarrollando la capacidad de construcción de instrumentos como el espectrógrafo y la cámara de imágenes. Tenemos dos espectrógrafos que serán instalados en el telescopio Soar durante este año y una cámara de imágenes en el infrarrojo ya está en Chile. Y los esfuerzos del gobierno federal, por medio del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y de las fundaciones de amparo a la investigación, como FAPESP, son muy importantes. Los grandes descubrimientos de los científicos de los países desarrollados sólo son posibles gracias a la facilidad que ellos tienen para acceder a los datos. Por ejemplo, a un grupo le fue posible determinar la edad del Universo porque sus integrantes tuvieron mucho tiempo para usar el telescopio Hubble. Pero, como la ciencia se hace por medio de contribuciones, vale la pena recordar que los brasileños tienen decenas de artículos citados en trabajos internacionales recientes, y eso es muy importante.

Enlace original:

http://www.agencia.fapesp.br

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