Kepler espía las fases cambiantes de un mundo distante

6 de agosto de 2009

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NASA

El nuevo telescopio espacial cazador de exoplanetas Kepler, de la NASA, ha detectado la atmósfera de un planeta gaseoso gigante conocido, demostrando así las capacidades científicas extraordinarias de este telescopio. Este descubrimiento fue publicado el 31 de julio de 2009 en la revista Science.

Este hallazgo está basado en una colección de datos de prueba en un tiempo relativamente corto, sólo 10 días, antes que se inicien oficialmente las operaciones científicas. Kepler fue lanzado el 26 de marzo de 2009 desde la Estación de la Fuerza Aérea en Cabo Cañaveral, Florida. La observación demuestra la precisión extremadamente alta de las mediciones hechas por Kepler, aún antes que se den por terminadas su calibración y sus pruebas del software de análisis de datos.

“Como primera misión de la NASA en exoplanetas, Kepler ha hecho una dramática entrada en la escena de cacería de planetas” señala Jon Morse, director de la División de Misiones Científicas en las oficinas centrales de NASA, en Washington. “Detectar la atmósfera de este planeta en sólo los primeros diez días es tan sólo una prueba de lo que está por venir. Comenzó la cacería de planetas”.

Los miembros del equipo de Kepler señalan que los nuevos datos indican que la misión será capaz de encontrar planetas similares a la Tierra, si existieren. Kepler pasará los próximos 3 años y medio buscando planetas tan pequeños como la Tierra, incluyendo aquéllos que se mueven en órbitas en la zona caliente alrededor de estrellas y que podrían contener agua. El telescopio realizará esto al buscar caídas periódicas en el brillo de estrellas, lo cual ocurre cuando planetas orbitando transitan o cruzan en frente de estas estrellas.

“Cuando las curvas de luz de decenas de miles de estrellas fueron mostradas al equipo científico de Kepler, todos quedaron horrorizados, ninguno había visto estas mediciones tan exquisitamente detalladas de variaciones de luz de muchas estrellas de diferentes tipos”, señala William Borucki, investigador científico principal y autor líder de este articulo.

Las observaciones recabadas fueron del planeta llamado HAT-P-7, que transita a una estrella localizada a aproximadamente 1000 años luz de la Tierra. El planeta orbita la estrella en sólo 2,2 días, y está 26 veces más cerca de su estrella que la Tierra al Sol. Su órbita, combinada con la masa un poco mayor que la del planeta Júpiter, lo clasifica como un “Júpiter caliente”. Está tan cercano a su estrella que el planeta es tan caliente como el resplandor rojo de un elemento ardiente en una estufa.

Las mediciones de Kepler muestran el tránsito previamente detectado en HAT-P-7. Sin embargo, las nuevas mediciones son tan precisas que muestran, además, la suave elevación y caída de la luz entre los tránsitos causados por las fases cambiantes del planeta, similar a lo que ocurre con la Luna. Esto es una combinación tanto de la luz emitida desde el planeta y la luz reflejada del planeta. La suave elevación y caída de la luz es también puntualizada por una pequeña caída de la luz, llamada ocultación, exactamente a la mitad entre cada tránsito. Una ocultación sucede cuando un planeta pasa detrás de una estrella.

Los nuevos datos recabados por Kepler serán usados para estudiar este Júpiter caliente con detalle sin precedentes. La profundidad de la ocultación y la forma y amplitud de la curva de luz muestran que el planeta tiene atmósfera con un lado diurno con temperatura de alrededor de 2.377 Celsius. Algo de este calor está presente además en el lado fresco nocturno. El tiempo de la ocultación comparado con el tiempo del tránsito demuestra que el planeta tiene una órbita circular. El descubrimiento de la luz desde este planeta confirma las predicciones de investigadores y los modelos teóricos que la emisión podría ser detectable por Kepler.

Este nuevo descubrimiento también demuestra qué tan preciso es Kepler en detectar planetas del tamaño de la Tierra. La variación en el brillo es justamente una vez y media lo que se espera para un tránsito causado por un planeta similar a la Tierra. Aunque ésta es la observación de más alta precisión obtenida de una estrella, Kepler podrá dar más precisión después que el desarrollo del software de análisis de la misión sea completado. “Este resultado temprano, muestra que el sistema de detección de Kepler se desarrolla como se esperaba”, señala David Koch, investigación principal del Centro Ames, de la NASA, en Moffett Field, California. “Se presagia que Kepler será capaz de detectar planetas del tamaño de la Tierra”.

Más información en:

http://www.nasa.gov/

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