Tormenta se avecina sobre el desierto tropical de Titán

12 de agosto de 2009

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Gemini Obs/AURA/ H. Roe, Lowell Obs/ E. Schaller, IfA(UH)

Aventajándose de técnicas avanzadas para corregir las distorsiones causadas por la atmósfera de la Tierra, los astrónomos utilizaron el Observatorio Gemini para capturar las primeras imágenes de nubes en los trópicos de Titán, el mayor satélite natural de Saturno.

Las imágenes esclarecen un misterio de larga data que vincula el clima de Titán con características de su superficie, ayudando a los astrónomos a entender mejor al satélite natural de Saturno, considerado por algunos científicos como un análogo a la Tierra cuando nuestro planeta era joven.

El esfuerzo también sirvió como la más reciente demostración de la óptica adaptativa, que utiliza espejos deformables para permitir al conjunto de telescopios terrestres de la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF) de los Estados Unidos, captar imágenes con, en algunos casos, resolución superior a la de las imágenes capturadas por telescopios espaciales.

Emily Schaller, de la Universidad de Hawai, Henry Roe del Observatorio Lowell, y Tapio Schneider y Mike Brown, ambos del Caltech, informaron sus conclusiones en la edición del 13 de agosto de 2009 de la revista Nature.

“La óptica adaptativa ayuda a nuestros telescopios terrestres a realizar hazañas que, hasta ahora, sólo habían sido capaces los telescopios espaciales”, dijo Brian Patten, director de programa en la División de Astronomía de la NSF. “Ahora, podemos eliminar los efectos de la atmósfera, capturando imágenes con, en algunos casos, resolución superior a las capturadas por los telescopios espaciales. Las inversiones en la tecnología de la óptica adaptativa realmente han comenzando a dar sus frutos”.

En Titán, las nubes de hidrocarburos ligeros, y no el agua, de vez en cuando surgen en la frígida y densa atmósfera, principalmente acumulándose cerca de los polos, donde alimentan los lagos de metano dispersos más abajo.

Más cerca del ecuador de Titán, las nubes son raras, y la superficie es más similar a un terreno árido y barrido por el viento, en la Tierra. Las observaciones de las sondas espaciales sugerían pruebas de terreno cavado por líquido en los trópicos, pero la causa ha sido un misterio.

El monitoreo regular del espectro infrarrojo de Titán sugería que las nubes habían aumentado de manera espectacular en 1995 y 2004, inspirando a los astrónomos a ver de cerca el próximo aumento de brillo, un indicador de las tormentas que podrían ser fotografiadas desde la Tierra.

Schaller y sus colegas utilizaron el telescopio infrarrojo IRTF,de la NASA, situado en Mauna Kea, Hawai, a fin de vigilar Titán durante 138 noches, en un plazo de dos años, y el 13 de abril de 2008, el equipo vio un brillo delator.

Los investigadores, entonces, se dirigieron al telescopio Gemini Norte, un telescopio de 8 metros también situado en Mauna Kea, para captar imágenes infrarrojas de ultra alta resolución de la cubierta de nubes de Titán, incluyendo la primera tormenta jamás observada en el trópico de ese satélite natural.

El equipo sugiere que las tormentas podrían producir precipitaciones capaces de alimentar los canales aparentemente tallados por el líquido en la superficie del planeta, y también influenciar en los patrones climáticos a lo largo de la atmósfera de Titán, durante varias semanas.

El artículo que describe este trabajo se publica en la edición del 13 de agosto de 2009 de la revista Nature.

Más información en:

http://www.nsf.gov/

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