El planeta que no debería existir

26 de agosto de 2009

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NASA

El ‘más improbable’ descubrimiento de un nuevo planeta el cual podría caer en espiral hacia su estrella en los próximos 500.000 años, fue realizado por astrónomos escoceses.

El hallazgo, realizado por un equipo internacional que incluye a astrónomos de la Universidad St. Andrews, es tan bizarro que las chances de captarlo en esta etapa tan tardía de su vida son de una en mil.

El ‘enorme nuevo planeta’, encontrado en órbita a una estrella a 1000 años luz de distancia, fue descubierto por el proyecto WASP, del Reino Unido, parcialmente financiado por St. Andrews.

El nuevo planeta, bautizado como WASP-18b,  es tan masivo y tan próximo su estrella anfitriona que es casi una certeza que caerá en espiral hacia su destrucción durante el tiempo de vida de la estrella.

Investigadores de St. Andrews están calculando, actualmente, la tasa con la que las interacciones de marea entre la estrella y el planeta causarán eventualmente que la órbita del planeta decaiga completamente.

El profesor Andrew Collier Cameron, físico de St. Andrews, dijo: “Éste es otro descubrimiento de un planeta bizarro por parte de WASP. La situación es análoga a la forma en que la fricción por marea está provocando que la rotación de la Tierra se frene lentamente y que la Luna se aleje en espiral de la Tierra.

“En este caso, sin embargo, la rotación de la estrella es más lenta que la órbita del planeta, por lo que la estrella debería estar acelerando su rotación y el planeta cayendo en espiral hacia ella”.

WASP-18b es diez veces más masivo que Júpiter y orbita a su estrella en menos de un día terrestre. El nuevo planeta pertenece a la ahora común clase de planetas extrasolares conocidos como ‘Júpiter calientes’ (planetas masivos que se piensa que se han formado lejos de su estrella y, con el tiempo, han migrado hacia el interior).

El descubrimiento, liderado por Coel Hellier, de la Universidad Keele, sugiere que la estrella madre de WASP-18 tiene aproximadamente 1000 millones de años de edad, haciendo que la probabilidad de observar a WASP-18b sea aproximadamente una en mil.

Si la vida que le resta al planeta es tan corta como se predice, el decaimiento orbital debería ser medible en una década.

El profesor Cameron continúa diciendo: “No sabemos cuánto sobrevivirá el planeta, debido a que no comprendemos completamente cómo funcionan las mareas en el Sol y otras estrellas. Podrían ser medio millón de años ó 500 millones. Pero si cae rápidamente en espiral, deberíamos ser capaces de medir cambios en la órbita dentro de los próximos diez años”.

Más información en:

http://www.st-andrews.ac.uk/

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