Cometa capturado por Júpiter durante 12 años a mediados del siglo XX

14 de septiembre de 2009

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Ohtsuka/Asher

El Cometa 147P/Kushida-Muramatsu fue capturado como un satélite natural temporal de Júpiter a mediados del siglo XX y continuó atrapado en una órbita irregular durante 12 años aproximadamente.

Existe sólo un puñado de cometas conocidos que son capturados temporalmente como satélites de Júpiter; en el caso del cometa 147P/Kushida-Muramatsu, su captura ocurrió entre los años 1949 y 1961, y es el tercero más largo. Este descubrimiento se presenta en el Congreso Europeo de Ciencias Planetarias, en Postdam, Alemania, por el Dr. David Asher, el 14 de septiembre del 2009.

Un equipo internacional liderado por el Dr. Katsuhito Ohtsuka modeló las trayectorias de 18 “cometas casi-Hilda”, objetos con el potencial de pasar a ser un satélite temporal capturado por Júpiter que da lugar a que abandonen o se unan al grupo “Hilda” en el cinturón de asteroides. Muchos de los casos de captura temporal fueron sobrevuelos, en los que los cometas no cumplieron una órbita completa. Sin embargo, el equipo de Ohtsuka usó observaciones recientes de seguimiento del  Kushida-Muramatsu a lo largo de nueve años, para calcular cientos de posibles pasos del cometa en siglos anteriores. En todos los escenarios Kushida-Muramatsu completó dos revoluciones completas a Júpiter haciendo que sólo la quinta órbita de captura fuera identificada.

El Dr Asher señala, “Nuestros resultados demuestran que algunas rutas tomadas por los cuerpos cometarios a través del espacio interplanetario les pueden permitir entrar en o escapar de situaciones en las que están en órbita alrededor del planeta Júpiter”.

Los asteroides y cometas pueden algunas veces ser distorsionados o fragmentados por los efectos de marea provocados por el campo gravitacional de un planeta capturante, o pueden incluso impactar con el planeta. La víctima más famosa de estos efectos fue el cometa D/1993 F2 (Shoemaker-Levy 9), que fue partido en pedazos cuando pasó cerca de Júpiter y los fragmentos colisionaron con el planeta, en 1994. Estudios computacionales previos muestran que Shoemaker-Levy 9 podría haber sido un cometa “casi-Hilda” antes de su captura por parte de Júpiter.

“Afortunadamente para nosotros, Júpiter, siendo el planeta mas masivo con gran gravedad, atrae objetos hacia él más rápidamente que los otros planetas y podríamos esperar grandes impactos más a menudo que en la Tierra. El cometa Kushida-Muramatsu ha escapado de Júpiter evitando así el futuro fatal del Shoemaker-Levy 9″, señala el Dr. Asher.

El objeto que impactó a Júpiter en julio de 2009, causando una nueva mancha oscura, y que fuera  descubierto por el astrónomo aficionado australiano Anthony Wesley, podría haber sido miembro de esta clase, a pesar de no haber sufrido un resquebrajamiento por las fuerzas de marea, como lo hizo el Shoemaker-Levy.

“Nuestro trabajo ha pasado a ser un tópico actual nuevamente con el descubrimiento, en julio de 2009, de un penacho de desechos en expansión, creado por el polvo de este objeto que colisionó, lo cual es “huella” evidente  de un impacto. Los resultados de nuestro estudio sugieren  que los impactos en Júpiter y las capturas temporales como satélites  suceden más frecuentemente de lo que previamente se esperaba”, dice el Dr Asher.

El equipo también confirmó un futuro satélite natural para Júpiter, el cometa 111P/Helin-Roman-Crockett, el cual actualmente ha orbitado a Júpiter en 3 ocasiones entre los años 1967 y 1985, y se esperan que complete 6 vueltas al planeta Júpiter entre los años 2068 y 2086.

Más información en:

http://star.arm.ac.uk/

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