16 de septiembre de 2009
En una pausa en su acostumbrada búsqueda de explosiones cósmicas distantes, el satélite Swift, de la NASA, ha conseguido la visión ultravioleta de mayor resolución, hasta el momento, de una galaxia espiral vecina. La galaxia, conocida como M31 en la constelación Andrómeda, es la mayor galaxia próxima a nosotros.
“Swift revela cerca de 20.000 fuentes ultravioleta en M31, especialmente jóvenes estrellas calientes y densos cúmulos estelares”, dijo Stefan Immler, científico investigador del equipo de Swift, en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA, en Greenbelt, Md. “De particular importancia es que hemos cubierto la galaxia en tres filtros ultravioletas. Esto nos permite estudiar el proceso de formación estelar de M31 en mayor detalle que lo que era previamente posible”.
M31, también conocida como la Galaxia de Andrómeda, mide más de 220.000 años luz de diámetro y está situada a 2,5 millones de años luz de nosotros. En una noche oscura y despejada, la galaxia es fácilmente visible, a simple vista, como una mancha borrosa, en cielos boreales.
Entre el 25 de mayo y el 26 de julio, de 2008, el Telescopio Óptico/Ultravioleta de Swift (UVOT) consiguió 330 imágenes de M31 a longitudes de onda de 192,8, 224,6 y 260 nanómetros. Las imágenes representan un tiempo de exposición total de 24 horas.
La misión de ensamblar los 85 gigabytes de imágenes resultantes recayó en Erin Grand, estudiante de grado de la Universidad de Maryland, en College Park, quien trabajó con Immler como un interno este verano boreal. “Luego de diez semanas de procesar esta inmensa cantidad de datos, estoy extremadamente orgulloso de esta nueva vista de M31”, dijo ella.
Varios rasgos son inmediatamente evidentes en este nuevo mosaico. El primero es la notable diferencia entre el bulbo central y los brazos espirales de la galaxia. “El bulbo es difuso y rojizo porque está lleno de estrellas más viejas y más frías”, explicó Immler. “Muy pocas estrellas nuevas se forman aquí porque se ha agotado gran parte del material necesario para que se formen”.
Densos cúmulos de estrellas azules calientes y jóvenes, centellean más allá del bulbo central. Como en nuestra propia galaxia, el disco y los brazos espirales de M31 contienen la mayoría del gas y polvo necesarios para producir nuevas generaciones de estrellas. Los cúmulos estelares son especialmente abundantes en un enorme anillo de alrededor de 150.000 años luz de diámetro.
¿Qué dispara la formación de estrellas, inusualmente intensa, en el “anillo de fuego” de Andrómeda? Estudios previos mostraron que la fuerza de marea provocada por pequeñas galaxias satélites en órbita alrededor de M31, ayuda a aumentar las interacciones dentro de las nubes de gas, resultando en nuevas estrellas.
En 1885, una estrella explotó en el bulbo central de M31, que fue lo suficientemente brillante para verse a simple vista. Ésta fue la primera supernova registrada en una galaxia más allá de la Vía Láctea. “Esperamos un promedio de alrededor de una supernova cada cien años en galaxias como M31”, dijo Immler. “Tal vez, no tengamos que esperar demasiado por otra”.
“Swift está relevando galaxias cercanas como M31, así los astrónomos pueden entender mejor las condiciones de formación de estrellas y relacionarlas con las condiciones en galaxias distantes donde vemos que están ocurriendo explosiones de rayos gamma”, dijo Neil Gehrels, investigador principal de la misión en el Centro Goddard, de la NASA. Desde el lanzamiento de Swift, en noviembre de 2005, el satélite ha detectado más de 400 explosiones masivas de rayos gamma, explosiones lejanas tal vez asociadas con los nacimientos de agujeros negros.
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