Detectives de la ciencia lanzan el identikit del asteroide 2008 TC3

5 de octubre de 2009

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P. Jenniskens, SETI Institute

El asteroide que se estrelló en el norte de Sudán el año pasado tenía la forma de una rebanada de pan dulce, según el astrónomo Peter Scheirich y sus colegas del Observatorio Ondrejov y de la Universidad Charles, en la República Checa. Scheirich informa sobre sus conclusiones en la reunión de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana (AAS) en Puerto Rico, que el 5 de octubre dedica una sesión especial a este asteroide ( “Desde los Cielo a la Tierra: La caída de 2008 TC3 / ureilita de Almahata Sitta “). El pequeño asteroide, llamado 2008 TC3, fue el primero que ha sido detectado en el espacio, antes de chocar con la Tierra.

“El asteroide tiene ahora una cara”, dice el astrónomo del Instituto SETI, Peter Jenniskens, coordinador de la sesión especial. En diciembre pasado, Jenniskens y Muawia Shaddad, astrónomo de Sudán, fueron al lugar donde se produjo la caída y recuperaron 300 fragmentos en el desierto de Nubia (llamados meteoritos), gracias a la colaboración de los estudiantes de la Universidad de Jartum que fueron a la zona para realizar un barrido minucioso del desierto. Encontraron muchos meteoritos de diferentes aspectos cerca, aunque un poco al sur, del lugar calculado para el impacto en base a la trayectoria.

“Tenemos un gigantesco rompecabezas en nuestras manos, del que tratamos de crear una imagen del asteroide y sus orígenes”, agregó Jenniskens. “Ahora, Scheirich y sus colegas nos han proporcionado un identikit del culpable, utilizando inteligentemente los testimonios de los astrónomos que vieron el asteroide acercarse sigilosamente a nosotros”.

Su forma irregular y su rápido rodar causaron que el asteroide 2008 TC3 parpadease cuando reflejaba la luz solar en su aproximación a la Tierra. Los astrónomos Marek Kozubal y Ron Dantowitz, del Observatorio Clay Center, en Brookline, Massachusetts, acompañaron al asteroide con un telescopio y capturaron el parpadeo de la luz durante un lapso de dos horas, justo antes del impacto. Scheirich combinó estas observaciones con otras para elaborar un esquema de la forma y orientación del asteroide.

Otras pruebas forenses presentadas en la reunión se basan en el análisis de los meteoritos recuperados. Éstos son de un tipo inusual de “ureilita polimíctica”. Jason S. Herrin del Centro Espacial Johnson (JSC), de la NASA, confirma que los meteoritos todavía llevan las huellas de haberse calentado a 1150-1300 C, antes de enfriarse rápidamente a un ritmo de decenas de grados C por hora, durante el cual el carbono del asteroide transformó parte del hierro de la olivina, en hierro metálico. Por lo tanto, el asteroide 2008 TC3 son los restos de un planeta menor que sufrió grandes colisiones, hace miles de millones de años, derritiéndose algunos de los minerales, pero no todos, antes que una colisión final aniquilase el planeta formando los asteroides.

Mike Zolensky, del JSC, señaló, en primer lugar, que, en lo concerniente a las ureilitas, este meteorito es extraordinariamente rico en poros, con las paredes de los poros recubiertas de cristales de olivina. Él ahora informa, del trabajo de tomografía en rayos X realizado junto a Jon Friedrich, de la Universidad de Fordham, en Nueva York, que esos poros parecen representar granos que han sido soldados entre sí de forma incompleta y que los forros de los poros parecen ser los depósitos de la fase de vapor. Según Zolensky, “Almahata Sitta puede representar una aglomeración granulada de gruesa a fina, pellets incompletos reducidos formados durante el impacto, y posteriormente soldados por la alta temperatura”.

El carbono de los meteoritos recuperados es de los más cocidos entre todos los meteoritos conocidos. Se han detectado cristales de grafito y nanodiamantes. Sin embargo, resulta que parte de la materia orgánica, en el material original, sobrevivió al recalentamiento. Amy Morrow, Hassan Sabbah, y Richard Zare, de la Universidad de Stanford, han encontrado hidrocarburos aromáticos policíclicos en altas abundancias. Sorprendentemente, Michael Callahan y sus colegas del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA, informan que incluso algunos aminoácidos han sobrevivido.

Para encontrar más piezas del rompecabezas, Jenniskens y Shaddad planean volver a examinar la escena de la colisión, en el desierto de Nubia, después de compartir notas durante un taller sobre 2008 TC3, en la Universidad de Jartum, el 6-7 de diciembre.

Más información en:

http://dps.aas.org/

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