6 de octubre de 2009
NASA/ JPL/ SSI
La rotación de Saturno es cinco minutos más rápida que lo que anteriormente se creía, un hecho que arroja mucha luz sobre la composición de este planeta. Los patrones de ondas en las nubes de Saturno muestran que los científicos han estado usando un valor errado de su velocidad de rotación, señala Timothy Dowling, investigador de atmósferas planetarias de la Universidad de Louisville, quien ayudó a realizar este descubrimiento.
El trabajo de Dowling y sus colegas resuelve un rompecabezas de larga data respecto a los vientos en Saturno y además ofrece pistas acerca del profundo interior de este planeta. Todos los planetas gaseosos- Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno- giran sobre sus ejes con períodos de rotación bien definidos, al igual que los planetas rocosos. Pero sin una superficie firme que seguir, medir el tiempo que tarda en realizar una rotación completa ha sido un desafío.
“Saturno es el segundo mayor planeta del Sistema Solar, pero nunca se supo cuánto duraba su día”, señala Dowling, es “como tratar de escuchar una música grabada sin conocer la velocidad a la que debe reproducir la cinta”. Los investigadores han medido exitosamente la rotación de Júpiter, Urano y Neptuno, debido a que estos planetas tienen campos magnéticos inclinados que giran como un faro. El campo magnético de Saturno, sin embargo, apunta hacia arriba y hacia abajo, lo que hace imposible medir su giro.
Hasta hoy, los científicos habían usado un criterio impreciso para medir la rotación de Saturno: las señales débiles de radio. Pero aún la nave espacial Cassini, de la NASA, lanzada en el año 2004 para estudiar Saturno y sus satélites naturales y que revelara lagos de metano en Titán, no consiguió determinar exactamente cuán rápido gira este planeta. Cuando los científicos compararon los datos generados por Cassini con los datos generados a principios de la década de 1980 por la sonda Voyager, los números mostraron un significativo cambio en la velocidad de rotación del planeta. “Sabíamos que no podía ser correcta debido a que los planetas no aumentan o disminuyen su velocidad en pocos años”, señaló Dowling.
Dowling había rastreado previamente grandes ondas en Júpiter en un avance que ofreciera nuevas pistas de la atmósfera bajo las nubes jovianas. Él y sus colegas se pusieron a analizar los patrones de viento en Saturno que tuviesen patrones de ondas similares. “Las ondas estaban paradas, parecido a cuando un nadador que se desplaza contra la corriente permanece estacionario respecto a la corriente”, dijo.
Utilizando los datos detallados de temperatura recabados por Cassini, los investigadores desarrollaron un modelo computacional en tercera dimensión de las ondas de Saturno. Después de tener en cuenta la deriva del viento, encontraron que el día de este planeta tiene una duración de 10 horas, 34 minutos y 13 segundos, o sea, 5 minutos más corto que lo que previamente se había estimado. Esto hace que Saturno tenga corrientes de chorros tanto hacia el Oeste como al Este, lo cual lo hace más parecido a Júpiter de lo que antes se pensaba.
Este hallazgo también ofrece pistas para la densidad y la estructura interna de Saturno, dado que cuanto más rápido gire un planeta está más concentrado en su centro, para mantener su forma planetaria. Peter Read, físico de la Universidad de Oxford y miembro del equipo de Cassini, Gerald Schubert y Ravit Helled, geofísicos de la Universidad de California, en Los Angeles, expertos en el interior de Saturno, se unieron al proyecto de Dowling.
Un reporte de estos hallazgos apareció por primera vez en la edición del 30 de julio de 2009 de la revista Nature.
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