2 de noviembre de 2009
Muestras de polvo colectadas por un avión volando en la parte alta de la atmósfera han dado un cúmulo de reliquias del cosmos antiguo, reportan científicos de la Institución Carnegie de Washington. El polvo estratosférico incluye diminutos granos que fueron formados dentro de estrellas que vivieron y murieron antes del nacimiento del Sol, así como el material proveniente de nubes moleculares en el espacio interestelar. Este material “ultra primitivo” que flotaba en la atmósfera de la Tierra fue depositado por un filamento de desechos dejados por un cometa que cruzó la órbita terrestre en el año 2003, dando a los científicos una rara oportunidad para estudiar el polvo cometario en el laboratorio.
A grandes altitudes, mucho del polvo de la atmósfera proviene del espacio, más que de la superficie terrestre. Miles de toneladas de partículas de polvo interplanetario (IDPs) entran a la atmósfera cada año. “Sabemos que mucho del IDPs proviene de cometas, pero nunca antes se había tenido la posibilidad de tener una muestra única de IDP de un cometa en particular”, señala Larry Nittler, del Departamento de Magnetismo Terrestre de la Institución Carnegie. “Las únicas muestras cometarias conocidas que han sido estudiadas en el laboratorio fueron aquellas traídas a la Tierra por la misión Stardust, provenientes del cometa 81P/Wild 2″. La misión Stardust usó una nave lanzada por la NASA para colectar muestras de polvo cometario y retornarlas a la Tierra, en el año 2006.
Los cometas se cree que son depósitos de materia primitiva e inalterada sobrante de la formación del Sistema Solar. Material que ha permanecido en el hielo cometario a través de los años escapando al calentamiento y a los procesos químicos que afectan a otros cuerpos, como los planetas. Sin embargo, el polvo retornado por la misión Stardust del cometa Wild 2 incluyó más material alterado de lo que se esperaba, indicando que no todo el material cometario es altamente primitivo.
Los IDPs usados en el presente estudio fueron recolectados por un avión de la NASA en abril de 2003, después que nuestro planeta pasara por un filamento de polvo dejado por el cometa Grigg-Skjellerup. El equipo de investigadores, que incluye a los científicos de Carniege: Larry Nittler, Henner Busemann (ahora en la Universidad de Manchester, en el Reino Unido), Ann Nguyen, George Cody y otros siete investigadores, analizaron una sub-muestra de polvo para determinar la composición química, isotópica y microestructural de los granos. Los resultados se publican en la edición online de Earth and Planetary Science Letters.
“Lo que encontramos es que estos IDPs son muy diferentes de los típicos”, señala Nittler. “Éstas son más primitivas, con abundancia elevada de material que es anterior a la formación del Sistema Solar”. El carácter distintivo de las partículas, más el tiempo de su colección después que la Tierra pasara a través del filamento del cometa, apunta a que su fuente es el cometa Grigg-Skjellerup.
“Esto resulta excitante debido a que nos permite comparar a una escala microscópica en el laboratorio las partículas de polvo provenientes de diferentes cometas”, señala Nittler. “Podemos usarlas como marcadores de diferentes procesos que ocurrieron en el Sistema Solar hace 4500 millones de años atrás”.
La gran sorpresa para los investigadores fue la abundancia de granos llamados “presolares” en la muestra de polvo. Los granos presolares son partículas diminutas de polvo formadas en generaciones previas de estrellas y en explosiones de supernova anteriores a la formación del Sistema Solar. Después, fueron atrapadas en el Sistema Solar cuando se formó y podemos encontrarlas actualmente en meteoritos y en IDPs. A los granos presolares se los identifica por su composición alta en isótopos inusuales comparados con cualquiera otra cosa que se encuentre en el Sistema Solar.
Pero los granos presolares son extremadamente raros, con una abundancia de tan sólo pocas partes por millón aún en el meteorito más primitivo y pocos cientos de partes por millón en los IDPs. “En los IDPs asociados con el cometa Grigg-Skjellerup están al nivel del uno por ciento”, señala Nittler. “Esto significa una abundancia decenas de veces mayor que la que vemos en otros materiales primitivos”.
Algo también sorprendente es la comparación con las muestras del Wild 2 recolectadas por la misión Stardust. “Nuestras muestras parecen ser mucho más primitivas, mucho menos elaboradas, que las muestras del Wild2″, refiere Nittler. “Esto indica que podría haber una gran diversidad en el grado del procesamiento de materiales en los diferentes cometas”.
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Etiquetas: cometas, nubes interestelares
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