20 de noviembre de 2009
Una nueva técnica que emplea imágenes en el infrarrojo cercano, obtenidas con el telescopio de nueva tecnología NTT de 3,58 metros de la organización Observatorio Europeo Austral, ESO, permite a los astrónomos ver a través de opacas nubes de polvo de la galaxia caníbal gigante Centaurus A, develando su “cena” más reciente con un detalle sin precedentes: una galaxia espiral más pequeña y actualmente retorcida y estirada. Esta asombrosa fotografía también muestra miles de cúmulos de estrellas, esparcidos como gemas centellantes, agitándose dentro de Centaurus A.
Centaurus A (NGC 5128) es la galaxia elíptica gigante más cercana, a una distancia de unos 11 millones de años luz, y constituye uno de los objetos más estudiados del cielo austral. Ya en 1847, la apariencia única de esta galaxia captó la atención del famoso astrónomo británico John Herschel, quien catalogó los cielos del sur e hizo una exhaustiva lista de nebulosas.
Sin embargo, Herschel no podía saber que esta bella y espectacular apariencia se debe a una opaca senda de polvo que cubre el centro de la galaxia. Se piensa que este polvo es el residuo de una fusión cósmica entre una galaxia elíptica gigante y una galaxia espiral más pequeña, llena de polvo.
Se cree que hace unos 200 a 700 millones de años, esta galaxia consumió a una galaxia espiral más pequeña, rica en gas, cuyos contenidos parecen estar agitándose en el centro de Centaurus A, probablemente disparando nuevas generaciones de estrellas.
Los primeros vistazos de las “sobras” de esta cena fueron obtenidos gracias a las observaciones con Observatorio Espacial Infrarrojo de la Agencia Espacial Europea, ESA, que revelaron una estructura de 16.500 años luz de ancho, muy similar a la de una pequeña galaxia barrada. Más recientemente, el telescopio espacial Spitzer, de la agencia espacial estadounidense, NASA, resolvió esta estructura en un paralelogramo, que puede ser explicado como el residuo de una galaxia rica en gas cayendo dentro de una galaxia espiral, torciendo y estirándose, en el proceso. La fusión de galaxias es el mecanismo más común para explicar la formación de tales galaxias elípticas gigantes.
Las nuevas imágenes de SOFI, obtenidas con el NTT de 3,58 metros, en el Observatorio La Silla, Chile, de ESO, permiten a los astrónomos obtener una vista aún más precisa de la estructura de esta galaxia, completamente libre del polvo que la oscurece. Las imágenes originales, obtenidas observando en el infrarrojo cercano a través de tres filtros diferentes (J, H, K) fueron combinadas usando una nueva técnica que elimina el efecto filtrante del polvo, proporcionando una clara visión del centro de esta galaxia.
Lo que los astrónomos encontraron era sorprendente: “Hay un nítido anillo de estrellas y cúmulos escondidos detrás de las sendas de polvo y nuestras imágenes proporcionan una detallada vista de éste que no tiene precedentes”, dice Jouni Kainulainen, autor principal del artículo que da cuenta de estos resultados. “Un posterior análisis de esta estructura proporcionará importantes pistas sobre cómo ocurrió el proceso de fusión y cuál ha sido el rol de la formación de estrellas durante éste”.
El equipo de investigación está entusiasmado con las posibilidades que abre esta nueva técnica: “Estos son los primeros pasos en el desarrollo de una nueva técnica que tiene el potencial de localizar gigantescas nubes de gas en otras galaxias con alta resolución y de manera efectiva, en cuanto a costos”, explica el coautor João Alves. “Saber cómo se forman y desarrollan estas gigantescas nubes es comprender cómo se forman las estrellas en las galaxias”.
Ellos esperan tener pronto los nuevos telescopios planificados, tanto en el suelo terrestre como en el espacio, pues afirman que “esta técnica es muy complementaria a los datos en radioondas que ALMA reunirá de galaxias cercanas y, al mismo tiempo, plantea interesantes vías de investigación para poblaciones estelares extragalácticas con los futuros European Extreme Large Telescope (telescopio europeo extremadamente grande) y telescopio espacial James Webb, ya que el polvo es omnipresente en las galaxias”, según dice el coautor Yuri Beletsky.
Observaciones previas realizadas con ISAAC en el telescopio VLT de ESO, han revelado que un agujero negro súper masivo merodea dentro de Centaurus A. Su masa es unas 200 millones de veces la masa del Sol, o es 50 veces más masivo que el agujero negro que está en el centro de la Vía Láctea. En contraste a nuestra propia galaxia, el agujero negro súper masivo en Centaurus A está continuamente siendo alimentado por material que cae en él, haciendo muy activa a la galaxia gigante. Centaurus A es, de hecho, una de las fuentes de radio más brillantes en el cielo (de ahí la “A” en su nombre). En imágenes de radio y rayos X también se observan chorros de partículas de alta energía saliendo desde su centro.
La nueva imagen de Centaurus A es un maravilloso ejemplo de cómo la ciencia de frontera puede combinarse con aspectos estéticos. En el pasado se han obtenido magníficas imágenes de Centaurus A con el telescopio VLT de ESO y también con la cámara de gran campo Wide Field Imager en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en La Silla.
El equipo está compuesto por J. T. Kainulainen (Universidad de Helsinki, Finlandia, y MPIA, Alemania), J. F. Alves (Observatorio Calar Alto, España y Universidad de Viena, Austria), Y. Beletsky (ESO), J. Ascenso (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano, Estados Unidos), J. M. Kainulainen (TKK/Departmento de Radio Ciencia e Ingeniería Finlandia), A. Amorim, J. Lima, y F. D. Santos (SIM-IDL, Universidad de Lisboa, Portugal), A. Moitinho (SIM-IDL, Universidad de Lisboa, Portugal), R. Marques y J. Pinhão (Universidad de Coimbra, Portugal), y J. Rebordão (INETI, Amadora, Portugal).
El artículo se publica en Astronomy and Astrophysics, volumen 502, bajo el título Uncovering the kiloparsec-scale stellar ring of NGC5128, por J.T. Kainulainen y otros.
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