Dentro del oscuro corazón del Águila

16 de diciembre de 2009

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ESA/ SPIRE & PACS cons./ P. André (CEA Saclay)/ GBKP Cons.

Herschel ha logrado observar el interior de una nunca vista nursery de estrellas y ha revelado una sorprendente actividad. Se estima que hay unas 700 estrellas en formación aglutinadas en los filamentos de polvo que se extienden por toda la imagen. Esta fotografía es la primera publicación de ‘OSHI’, el portal de la Agencia Espacial Europea, ESA, donde se irán presentando las imágenes obtenidas por Herschel.

La imagen muestra una nube oscura, localizada a unos 1000 años luz de nosotros, en la dirección de la constelación de Aquila, el Águila. La nube cubre unos 65 años luz, a lo largo, y está tan cubierto por las nubes de polvo que ningún satélite infrarrojo había sido capaz de observar su interior. Ahora, gracias a la gran sensibilidad de Herschel en las longitudes de onda más largas del infrarrojo, los astrónomos han conseguido tomar la primera imagen del interior de esta nube.

Esta imagen fue tomada el 24 de octubre de 2009 con dos de los instrumentos de Herschel: la cámara y espectrógrafo de conjunto de fotodetectores PACS (Photodetector Array Camera and Spectrometer) y el receptor espectral y fotométrico de imágenes SPIRE (Spectral and Photometric Imaging Receiver). Las dos regiones más brillantes son zonas donde las estrellas más grandes recién nacidas hacen brillar el hidrógeno gaseoso.

La nueva página web ‘OSHI’, que se inaugura hoy, mostrará las mejores imágenes tomadas por Herschel. En ella se irán publicando estas impresionantes fotografías del cielo en infrarrojo a medida que avance la misión. Cada imagen estará acompañada por una completa descripción que facilitará su uso por los medios de comunicación, los educadores y el público en general.

En el interior de los filamentos de polvo que se pueden ver en la imagen del Aquila hay 700 condensaciones de polvo y gas que se irán transformando en estrellas. Los astrónomos estiman que unas 100 son protoestrellas, en la fase final de su formación. Tan sólo necesitan comenzar el proceso de fusión nuclear en su interior para ser consideradas auténticas estrellas. Los otros 600 objetos todavía no están suficientemente desarrollados como para ser considerados protoestrellas, pero algún día también llegarán a formar una nueva generación de estrellas.

Esta nube forma parte del Cinturón de Gould, un gigantesco anillo de estrellas que rodea el cielo nocturno – el Sistema Solar se encuentra próximo su centro. El primer astrónomo en descubrir esta inusual alineación de estrellas a mediados del siglo XIX fue el inglés John Herschel, el hijo de William Herschel, en honor del que se bautizó el telescopio Herschel de la ESA. Sin embargo, fue Benjamin Gould, natural de Boston, el que resaltó su importancia, en 1874.

Las estrellas más brillantes de muchas constelaciones, tales como Orión, Escorpio o la Cruz del Sur, pertenecen al Cinturón de Gould, donde también se encuentran varias regiones cercanas de formación estelar, muy apropiadas para el estudio por parte de los astrónomos. La observación de estas regiones de formación estelar es uno de los objetivos principales de Herschel, con el que se pretende descubrir la demografía de la formación de estrellas y de sus orígenes, es decir, la cantidad de estrellas que se pueden formar y el rango de masas que pueden alcanzar las estrellas recién nacidas. Además de esta región de Aquila, Herschel observará otras 14 regiones de formación de estrellas dentro del Programa de Observación del Cinturón de Gould.

Más información en:

http://www.esa.int/

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