4 de enero de 2010
Utilizando óptica adaptiva para remover las interferencias atmosféricas, el Observatorio Gemini publicó una imagen que revela secretos forenses previamente ocultos en el centro balístico de la Nebulosa Homunculus, parte del explosivo sistema estelar de Eta Carinae.
La imagen en infrarrojo, publicada en la reunión 215 de la Sociedad Americana de Astronomía en Washington, DC, es una vista de alta resolución de los complejos mechones de gas brillante y polvo que rodean la violenta y convulsiva muerte de una estrella de corta vida, excepcionalmente masiva.
La historia moderna de Eta Carinae comenzó en abril de 1843 cuando el sistema sobrellevó una gigantesca explosion que duró 20 años, la cual, durante alguna parte de ese período, logró llegar al segundo objeto estelar más brillante. Durante la “gran erupción” los astrónomos estimaron que cerca de 20 veces más masa que la del Sol fue lanzada hacia el espacio interestelar. En la actualidad, los astrónomos estudian esta particularidad relativamente cercana para ayudar a comprender la evolución tardía de las estrellas masivas – un proceso sucio que involucra erupciones, grandes campos magnéticos y poderosos jets. El resultado de esta actividad presentada por John Martin de la Universidad de Illinois, en Springfield, quien, junto con un equipo internacional de investigadores, obtuvo sus datos utilizando el Capturador de Imágenes Coronagráfica en el Infrarrojo Cercano, NICI, en el telescopio de Gemini Sur, en Chile.
El equipo de Martin utilizó NICI para estudiar las características gaseosas y de polvo que rodean la estrella central donde la compleja estructura incluye una red intrincada de nubes, inspirando el apodo de “Nebulosa Mariposa”. Los datos también revelaron una característica nunca antes captada en imágenes llamada el Pequeño Homunculus. “El Homunculus es una estructura en evolución de la estrella moribunda y mucho de lo que vemos es la capa externa visible, como una especie de piel de la gran erupción. El Pequeño Homunculus está bajo es piel”, señaló Martin. “Las imágenes de Gemini nos han permitido realizar algo similar a una autopsia, retirando la piel polvorienta que obstruye el interior para tener una idea de lo que allí ocurrió. En el proceso estamos encontrando cosas que nunca nos imaginamos y que tampoco esperábamos. Es como encontrar que la víctima del crimen tiene un tercer pulmón, un hígado más, o algo aún más exótico oculto bajo su piel”.
Martin y su equipo esperan que estas observaciones pronto marquen la historia incierta de una erupción menor en el sistema Eta Carinae que ocurrió en 1890 aproximadamente. El equipo de investigación también incluye a Etienne Artigau (Universidad de Montréal, Canada, autor líder del artículo científico y previamente de Gemini Sur), Kris Davidson (Universidad de Minnesota), Roberta Humphreys (Universidad de Minnesota), Olivier Chesneau (FIZEAU, Francia) y Nathan Smith (Universidad de California).
Eta Carinae, se ubica a sólo 7.500-8.000 años luz de distancia, está conformada por al menos dos estrellas en su núcleo, la más grande de las cuales es la más luminosa y masiva e nuestra galaxia, tiene una masa de al menos 100 veces la del Sol. El componente estelar es visible a ojo desnudo desde el hemisferio sur y de muy bajas latitudes del norte. Debido a la complejidad y avanzada edad de este sistema estelar, Eta Carinae ha mostrado consistentemente un comportamiento particular y su brillo ha variado inmensamente a través de los siglos. Durante su explosión masiva (que duró desde1843 hasta 1850) perdió tanta energía de luz como la de una típica supernova pero de algún modo sobrevivió este evento aniquilante. Lo que vemos como la Nebulosa Homunculus son los remanentes de esa explosión – a veces llamada evento de supernova impostora. Los gases expulsados por esa explosión se extienden hasta a 2 millones de kilómetros por hora y están compuestos por una mezcla de diversos elementos (desde nitrógeno hasta hierro) formados por la estrella masiva.
NICI, el instrumento de Gemini Sur utilizado para obtener los datos de este resultado incorpora un sistema de óptica adaptiva de sensor de curvatura internamente construido y es optimizado para la detección de compañeros sub estelares opacos. Capta imágenes sobre un campo de 18 arcosegundos desde 1 a 5 micrones. Adicionalmente a imágenes como la de esta publicación , NICI está siendo utilizado en una agresiva campaña de identificación y búsqueda de planetas apuntando a alrededor de 300 estrellas cercanas por la posibilidad de encontrar acompañantes planetarios.
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