19 de enero de 2010
Durante décadas, los expertos han buscado signos en el Sol que pudieran llevar a predicciones más precisas de las llamaradas solares (potentes estallidos de energía que pueden sobrecargar la atmósfera superior de la Tierra y dejar fuera de servicio satélites y las tecnologías terrestres de las que dependen las sociedades modernas). Ahora, una científica del Centro de Predicción del Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, NOAA, de los Estados Unidos, y sus colegas han encontrado una técnica para predecir llamaradas solares con dos o tres días de antelación, con precisión sin precedentes.
La pista buscada desde hace tiempo para una predicción está en los cambios de los campos magnéticos retorcidos que hay por debajo de la superficie del Sol en los días anteriores a una llamarada, de acuerdo con los autores. Los hallazgos se publicarán el mes próximo en el Astrophysical Journal Letters.
“Por primera vez, podemos decir con dos o tres días de adelanto, cuándo y dónde tendrá lugar una llamarada y cuán grande ella será”, dijo la autora principal Alysha Reinard, física solar en el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA y en el Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales, una sociedad entre NOAA y la Universidad de Colorado.
La técnica es también el doble de precisa que los métodos actuales, de acuerdo con los autores, y se espera mejorar esta cifra cuando se refine su trabajo, en los próximos años. Con esta técnica, deberían ser posibles observaciones y avisos fiables antes del próximo máximo de manchas solares, previsto para 2013. Actualmente, quienes predicen el clima ven regiones de manchas solares complejas y elaboran alertas anunciando que puede estallar una gran llamarada, pero el cuándo y el dónde no consiguen saberlo.
Las llamaradas solares son súbitos estallidos de energía y luz procedentes de los campos magnéticos de las manchas solares. Durante una llamarada, los fotones viajan a la velocidad de la luz en todas las direcciones del espacio, llegando a la atmósfera superior de la Tierra ( distante a 150 millones de kilómetros del Sol) en apenas 8 minutos.
Casi instantáneamente, los fotones pueden afectar a los satélites en órbita alta del Sistema de Posicionamiento Global (GPS), creando importantes retardos temporales y modificando las señales de posicionamiento en hasta unos 50 metros, poniendo en peligro la agricultura de precisión, las perforaciones petrolíferas, las operaciones militares y aéreas, transacciones financieras, avisos de desastres y otras funciones críticas que dependen de la precisión del GPS.
“Dos o tres días de adelanto pueden marcar la diferencia entre salvaguardar las tecnologías avanzadas de las que dependemos cada día para ganarnos la vida y nuestra seguridad, y la pérdida catastrófica de esas capacidades y billones de dólares por la interrupción del comercio”, dijo Thomas Bogdan, director del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA.
Reinard y Justin Henthorn de la Universidad de Ohio, interno de la NOAA, estudiaron detenidamente mapas detallados de más de 1000 grupos de manchas solares, conocidas como regiones activas. Los mapas se construyeron a partir de datos de ondas sonoras del Grupo de Red de Oscilación Global de la Fundación Nacional de Ciencias, de los Estados Unidos.
Reinard y Henthorn encontraron el mismo patrón en una región tras otra: los retorcimientos magnéticos se estiraban hasta el punto de ruptura, estallaban en una gran llamarada, y se desvanecían. Establecieron que el patrón podría usarse como una herramienta fiable para predecir las llamaradas solares.
“Estos movimientos recurrentes del campo magnético, que se desarrollan bajo la invisible superficie solar, son la pista que necesitábamos para saber que se aproxima una gran llamarada y cuándo”, dijo Reinard.
Rudi Komm y Frank Hill del Observatorio Solar Nacional contribuyeron a la investigación.
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Etiquetas: clima espacial, Sol

