4 de febrero de 2010
Utilizando datos del telescopio espacial Hubble, de la NASA y de la ESA, los astrónomos, por primera vez, han creado un censo demográfico de tipos y formas de galaxias de un tiempo antes que la Tierra y el Sol existiesen, hasta la actualidad. Los resultados muestran que, contrariamente al pensamiento contemporáneo, más de la mitad de las actuales galaxias espirales había tomado las llamadas “formas peculiares” sólo 6000 millones de años atrás, que, de confirmarse, pone de relieve la importancia de las colisiones y fusiones en el pasado reciente de muchas galaxias. También ofrece pistas para la situación singular de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.
La morfología de galaxias, o estudio de las formas y de la formación de las galaxias, es un crítico y muy debatido tema de la astronomía. Una herramienta importante para ello es la secuencia de Hubble o el diagrama de Hubble, un esquema de clasificación inventado en 1926 por el mismo Edwin Hubble, en cuyo honor el telescopio espacial lleva su nombre.
Un equipo de astrónomos europeos, liderado por François Hammer del Observatorio de París, por primera vez, completó un censo demográfico de tipos de galaxias en dos puntos diferentes en la historia del Universo – en efecto, creando dos secuencias de Hubble – que ayuda a explicar cómo se forman las galaxias. En este estudio, los investigadores tomaron muestras de 116 galaxias locales y 148 galaxias distantes.
Contrariamente al pensamiento anterior, los astrónomos demostraron que la secuencia de Hubble hace seis mil millones años era muy diferente de la que los astrónomos ven hoy.
“Hace seis mil millones de años había más galaxias peculiares que ahora – un resultado muy sorprendente”, dice Rodney Delgado-Serrano, autor principal del artículo publicado recientemente en relación a este tema y destacado en la portada de Astronomy & Astrophysics. “Esto significa que en los últimos seis mil millones de años, estas galaxias espirales peculiares deben haberse vuelto normales, lo que nos provoca una imagen más drástica del Universo reciente de la que teníamos antes”.
Los astrónomos creen que estas galaxias peculiares, efectivamente, se convirtieron en espirales a través de las colisiones y de la fusión. El rastreo de la historia de la formación de galaxias nos lleva a la forma en que nuestro Universo se ve en la actualidad. Como en toda revisión de una vida, hay tiempos caóticos y tumultuosos y períodos más tranquilos y, como cualquier adolescente, las galaxias en desarrollo colisionan, a menudo, con las que están en su camino. Choques entre galaxias dan lugar a enormes y nuevas galaxias, aunque se crea que las fusiones de galaxias disminuyó significativamente ocho mil millones años atrás, el nuevo resultado implica que las fusiones se siguen produciendo con frecuencia después del tiempo – hasta fecha tan reciente como cuatro millones de años.
“Nuestro objetivo era encontrar un escenario que conecte la imagen actual del Universo con la morfología de las galaxias más viejas y distantes – para encontrar el ajuste correcto para este punto de vista desconcertante de la evolución de galaxias”, dice Hammer.
También contrario a la opinión generalizada que las fusiones de galaxias resultan en la formación de galaxias elípticas, Hammer y su equipo da soporte a un escenario en que estos enfrentamientos cósmicos resultan en galaxias espirales. En un artículo paralelo publicado en Astronomy & Astrophysics, Hammer y su equipo profundizan aún más en su hipótesis de “reconstrucción de espirales”, que propone que las galaxias peculiares afectadas por las fusiones de galaxias ricas en gases lentamente renacen como espirales gigantes con discos y bulbos centrales.
Si bien la propia Vía Láctea es una galaxia espiral, parece haber evitado gran parte del drama de la adolescencia, y su historia de formación ha sido bastante tranquila y ha evitado choques violentos en los últimos tiempos astronómicos. Sin embargo, la Garan Galaxia de Andrómeda, en nuestro barrio, no ha tenido tanta suerte y encaja muy bien en el escenario de “reconstrucción espiral”. Los investigadores continúan buscando explicaciones para esto.
Hammer y su equipo utilizaron datos del Relevamiento Digital del Cielo Sloan (SDSS), realizado por el Observatorio Apache Point, en Nuevo México, Estados Unidos y del campo GOODS y del Campo Ultra Profundo del Hubble tomadas por la Cámara Avanzada para Relevamientos, ACS, a bordo del Hubble.
Más información en:
http://www.spacetelescope.org/
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