Cassini encuentra una plétora de penachos y manchas calientes en Encelado

23 de febrero de 2010

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NASA/ JPL/ GSFC/ SWRI/ SSI

Nuevas imágenes publicadas tomadas durante el sobrevuelo de noviembre de 2009, al satélite natural helado de Saturno, Encelado,  por la nave espacial Cassini, de la NASA, revelan un bosque de nuevos chorros localizados en prominentes fracturas que atraviesan la región del polo sur y que muestran, además, el mapa de temperatura más detallado a la fecha, de una fractura.

Las nuevas imágenes captadas por los equipos del subsistema de imágenes científicas y del espectrómetro compuesto infrarrojo también incluyen las mejores imágenes en 3D obtenidas de una “raya de tigre”, una fisura que expulsa partículas de hielo, vapor de agua y compuestos orgánicos. Incluye, además, vistas de regiones que no habían sido bien cartografiadas anteriormente en Encelado, incluyendo un área sureña con patrones de cruda tectónica circular.

“Encelado continúa asombrándonos”, señaló Bob Pappalardo, científico del proyecto Cassini, en el Laboratorio a Propulsión a Reacción, de la NASA, en Pasadena, California. “Con cada sobrevuelo de Cassini, aprendemos más de la extrema actividad y lo que hace latir a este extraño satélite natural”.

Para las cámaras en luz visible de Cassini, el sobrevuelo realizado el 21 de noviembre de 2009 dio el último vistazo a la superficie del polo sur de Encelado antes que esta región entre en una oscuridad que durará 15 años y que, además, incluye la vista más detallada de estos chorros.

Los científicos planeaban usar este sobrevuelo para ver chorros nuevos o pequeños no vistos en imágenes anteriores. En un mosaico, los científicos contaron más de 30 géiseres individuales, incluyendo más de 20 que no habían sido visualizados anteriormente. Al menos un chorro que se mostraba prominente en imágenes previas, ahora parece ser menos poderoso.

“Este último sobrevuelo confirma lo que sospechábamos”, señaló Carolyn Porco, del equipo de imágenes con base en el Instituto de Ciencia del Espacio, en Boulder, Colorado. “El vigor de los chorros individuales puede variar con el tiempo y muchos géiseres, grandes y pequeños, están en erupción a lo largo de todas las rayas de tigre”.

Un nuevo mapa que combina datos de calor con imágenes en luz visible, revela un segmento de 40 kilómetros de la larga raya de tigre conocida como Baghdad Sulcus. El mapa ilustra la correlación, en la más alta resolución ya vista, entre las fracturas en la superficie geológicamente joven y las temperaturas anómalamente cálidas que han sido registradas en la región del polo sur. Las amplias zonas de calor, previamente detectadas por el espectrómetro infrarrojo, parecen estar confinadas a una estrecha e intensa región no más ancha que un kilómetro, a lo largo de la fractura.

En estas mediciones, los picos de temperatura, a lo largo de Baghdad Sulcus, exceden 180 Kelvin y pueden ser tan altas como 200 Kelvin. Estas temperaturas cálidas resultan del calentamiento de los flancos de la fractura por el temperado vapor de agua que propulsa a los chorros de partículas de hielo vistos por las cámaras de Cassini. Los científicos de Cassini tratarán de probar esta idea al investigar si los puntos calientes se corresponden con las fuentes de los chorros.

“Las fracturas son frías para los estándares terrestres, pero son un oasis acogedor comparado con la temperatura de 50 Kelvin, en los alrededores”, dijo John Spencer, del equipo de espectrómetro infrarrojo compuesto con base en el Instituto de Investigación del Sudoeste (SWRI), en Boulder, Colorado. “La enorme cantidad de calor que sale de las fracturas rayas de tigre puede ser suficiente para derretir el hielo subterráneo. Resultados como éste, hacen de Encelado uno de los lugares más atrayentes que podemos encontrar en el Sistema Solar”.

Algunos de los científicos de Cassini infieren que cuanto más cálidas son las temperaturas en la superficie, es más grande la posibilidad que los chorros erupcionen desde un líquido. “Si esto es verdad, Encelado es un medio ambiente subterráneo líquido, rico en substancias orgánicas, y, por ende, la zona acuífera extraterrestre más accesible conocida en el Sistema Solar”, dijo Porco.

El sobrevuelo del 21 de noviembre de 2009 fue el octavo encuentro con Encelado. La nave voló a una altura aproximada de 1600 kilómetros sobre la superficie de Encelado, a una latitud de 82 grados sur.

Más información en:

http://www.jpl.nasa.gov/

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