Encuentran gigantescos anillos ultravioletas en galaxias resucitadas

11 de agosto de 2010

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NASA/ ESA /JPL-Caltech/ STScI/ UCLA

Los astrónomos han encontrado misteriosos lazos gigantes de luz ultravioleta en galaxias viejas y masivas, que parecen estar disfrutando de una segunda posibilidad de vida. De alguna manera, a estas galaxias “con un pie en la sepultura” se les ha infundido gas fresco para formar nuevas estrellas que alimentan estos anillos verdaderamente gigantescos, algunos de los cuales podrían rodear varias galaxias como la Vía Láctea.

El descubrimiento de estos anillos implica que las galaxias hinchadas presuntamente “muertas” y carentes de formación de estrellas pueden ser reavivadas con nacimientos de estrellas, y que la evolución galáctica no procede directamente de la cuna a la tumba.

“Una galaxia, a lo largo de su vida, tiene que hacer una transición de una galaxia con activa formación de estrellas a una galaxia en reposo que no forma estrellas”, dijo Samir Salim, autor principal de un reciente estudio e investigador científico en el departamento de astronomía en la Universidad de Indiana, en Bloomington. “Pero es posible, también,  que este proceso vaya para otro lado y que las galaxias de edad puedan rejuvenecer”.

Un doble golpe de observación

Los resultados vienen por cortesía de la potencia combinada de dos observatorios en órbita, el Explorador de la Evolución de las Galaxias, Galex, de la NASA, y el telescopio espacial Hubble. En primer lugar, Galex releva una vasta región del cielo en luz ultravioleta. El satélite tomó 30 galaxias “tempranas” elípticas y lenticulares con emisión ultravioleta extrañamente fuerte, pero sin signos visibles de formación de estrellas. Las galaxias de tipo temprano, según piensan los científicos, ya han hecho sus estrellas y ahora les falta el gas frío necesario para construir otras nuevas.

Galex no pudo distinguir los detalles finos de estas galaxias grandes y redondeadas, brillantes en el ultravioleta, así que para obtener una mirada más cercana, los investigadores se inclinaron por el telescopio espacial Hubble. Lo que vieron les sorprendió: las tres cuartas partes de las galaxias estaban rodeadas por anillos grandes y brillantes de luz ultravioleta, con algunas ondulaciones extendiéndose hasta 250.000 años luz. Unas pocas galaxias hasta tenían características en el ultravioleta en forma de espiral.

“Nunca habíamos visto algo semejante a estos anillos”, dijo Michael Rich, coautor del artículo científico y astrónomo investigador de la UCLA. “Estos objetos hermosos y muy inusuales podrían estar diciéndonos algo muy importante sobre la evolución de las galaxias”.

Los colores de las edades

Los astrónomos pueden saber la edad aproximada de una galaxia tan sólo por el color de la luz colectiva de sus estrellas. Las galaxias jóvenes y vivaces lucen azuladas a nuestros ojos debido a la luz energética de sus nuevas estrellas masivas. Las galaxias más viejas, a su vez, brillan en el tono rojizo de sus antiguas estrellas, pareciendo “viejas, rojas y muertas”, como dicen los astrónomos, sin rodeos. La medición del enrojecimiento de sus estrellas componentes y las galaxias vistas por Galex y Hubble, son viejas, con la mayoría de las estrellas con alrededor de 10 mil millones de años.

Pero confiar en el espectro de luz visible para el ojo humano puede ser engañoso, ya que seguramente muchos de los lectores han descubierto que después de pasar un día bajo los invisibles rayos ultravioletas del Sol, consiguieron un buen bronceado. Efectivamente, cuando se ve en la parte ultravioleta del espectro, a estas galaxias les pasan claramente más cosas de lo que parece.

Parte de la luz estelar ultravioleta en algunas de las galaxias observadas sólo podría haber provenido del estallido inicial de formación de estrellas. Pero en la mayoría de los casos, los nuevos episodios de nacimiento de estrellas son los responsables de los anillos resplandecientes, lo que significa que ha sido introducido gas fresco, de alguna manera, en estas galaxias, aparentemente antiguas. Otros signos reveladores de la formación estelar en curso, tales como las ardientes nubes de gas hidrógeno, podrían también ser parte  del escenario pero, hasta ahora, han esquivado la detección.

El Señor de los Anillos Ultravioletas

De dónde provino el gas de esta resurrección galáctica y cómo se crearon los anillos continúa siendo algo desconcertante. Una fusión con una galaxia más pequeña traería gas fresco para crear hordas de nuevas estrellas y, en raros casos, podría también dar lugar a las estructuras de anillos.

Pero los investigadores tienen dudas acerca de este escenario de origen. “Para crear una onda de densidad de choque que forme los anillos tal como los vemos, una pequeña galaxia tiene que atravesar una galaxia más grande casi  recta por el centro”, dijo Salim. “Tiene que haber una colisión muy precisa y eso es muy poco común”.

En lugar de eso, la chispa de rejuvenecimiento más probable provendría de un empapado gradual  del gas del llamado  medio intergaláctico, la sopa fina de material que existe entre las galaxias. Este gas externo podría generar estos anillos, especialmente en la presencia de estructuras en forma de barra que atraviesan los centros de algunas galaxias.

En última instancia, serán necesarias más observaciones para demostrar cómo estas galaxias comenzaron a crecer volviéndose más jóvenes y a iluminarse con halos enormes. Salim y Rich planean buscar más evidencias de barras, así como estructuras débiles que podrían ser los restos del florecimiento estelar que ocurrió en el pasado de las galaxias. Algo así como temporadas recurrentes, puede ser que las galaxias despierten pasado el invierno pudiendo reproducir nuevamente estrellas y luego disfrutar del sol en un verano vibrante, empapado en luz ultravioleta.

El estudio detallando los hallazgos apareció en la edición del 21 de abril de 2010 de la revista Astrophysical Journal.

Más información en:

http://www.jpl.nasa.gov/

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