Polvo de planetas pulverizados podría permanecer alrededor de estrellas dobles

23 de agosto de 2010

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NASA/ JPL-Caltech

Los sistemas estelares dobles cerrados, podrían no ser los mejores lugares para que surja la vida, de acuerdo con un nuevo estudio usando datos del telescopio espacial Spitzer, de la NASA. El observatorio infrarrojo detectó una sorprendente cantidad de polvo alrededor de tres pares de estrellas maduras con órbitas muy cerradas. ¿De dónde proviene el polvo? Los astrónomos dicen que podría ser consecuencia de tremendas colisiones planetarias.

“Esto es ciencia-ficción en el mundo real”, dice Jeremy Drake del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano (CfA), en Cambridge, Massachussetts. “Nuestros datos nos dicen que los planetas de estos sistemas podrían no ser tan afortunados: las colisiones podrían ser comunes. Teóricamente es posible que haya planetas habitables alrededor de este tipo de estrellas, por lo que si se hubiese desarrollado algún tipo de vida allí, podría estar condenada”.

Drake es el investigador principal de la investigación, publicada en la edición del 19 de agosto de 2010 de Astrophysical Journal Letters.

La clase particular de binarias, o estrellas dobles, del estudio trata sobre aquellas tan próximas cuanto puedan estar. Por ejemplo, las RS Canum Venaticorums o RS CVns, para abreviar, están separadas sólo unos 3,2 millones de kilómetros, o 1/50 de la distancia de la Tierra al Sol. Los pares de estrellas orbitan alrededor de un centro común en pocos días, mirándose entre sí con la misma porción de su superficie, como si giraran perpetuamente anudadas.

Estas estrellas tan unidas son similares al Sol en tamaño y, probablemente, tienen entre 1000 millones y unos pocos miles de millones de años. Pero estas estrellas giran mucho más rápido y, como resultado, tienen poderosos campos magnéticos y gigantescas manchas oscuras. La actividad magnética genera intensos vientos estelares – versiones huracanadas del viento solar – que frenan las estrellas, atrayendo a los dúos de twirling, con el tiempo. Y aquí es donde empezaría el caos planetario.

A medida que la distancia entre las estrellas se va estrechando, su influencia gravitatoria cambia y esto podría provocar perturbaciones en los cuerpos planetarios que orbitan ambas estrellas. Los cometas y planetas que pueden existir en los sistemas, empezarían a empujarse y chocar entre sí, a veces en potentes colisiones. Esto incluye a planetas que podrían estar teóricamente orbitando en la zona habitable de las estrellas dobles, una región donde las temperaturas permitirían que existiera el agua líquida. Aunque no se han descubierto planetas habitables alrededor de ninguna otra estrella que no sea el  Sol, actualmente se sabe que los sistemas estelares dobles cerrados albergan planetas; por ejemplo, un sistema que no estaba en el estudio, conocido como HW Vir, tiene dos planetas gigantes gaseosos.

“Este tipo de sistemas describen las últimas etapas de la vida de los sistemas planetarios”, dice Marc Kuchner, coautor que trabaja en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA, en Greenbelt, Maryland. “Y su futuro es complejo y violento”.

Spitzer observó el brillo infrarrojo de discos de polvo caliente, aproximadamente a la temperatura de la lava fundida, alrededor de tres de tales sistemas binarios cerrados. Uno de los sistemas se marcó originalmente como sospechoso de tener exceso de luz infrarroja, en 1983, por el satélite astronómico infrarrojo IRAS. Además, los investigadores que usan Spitzer encontraron recientemente un disco templado de restos alrededor de otra estrella que resultó ser un sistema binario cerrado.

El equipo dice que el polvo normalmente debería haberse disipado y escapado de las estrellas para esta etapa madura de sus vidas. Ellos concluyen que algo – muy probablemente colisiones planetarias – debe por tanto haber arrojado polvo fresco. Además, debido a que los discos de polvo se han encontrado ya alrededor de cuatro sistemas binarios más viejos, los científicos saben que las observaciones no son una casualidad estadística. Es muy probable que esté teniendo lugar algo caótico.

Si existe cualquier forma de vida en estos sistemas estelares, y pueden mirar al cielo, tendrían una sobrecogedora visión. Marco Matranga, primer autor del artículo, del CfA y ahora astrónomo visitante en el Observatorio Astronómico de Palermo en Sicilia, dijo: “Los cielos deben tener dos enormes soles, como los que hay sobre el planeta Tatooine en La Guerra de las Galaxias”.

Otros autores incluyen a V.L. Kashyap del CfA y Massimo Marengo de la Universidad del Estado de Iowa, en Ames.

Las observaciones de Spitzer fueron realizadas antes que perdiera su líquido refrigerante en mayo de 2009, comenzando oficialmente su misión tibia.

Más información en:

http://www.cfa.harvard.edu/

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