2 de septiembre de 2010
Un equipo internacional de astrónomos usando el telescopio espacial Hubble reporta un considerable aumento de brillo en las emisiones de la Supernova 1987A. Los resultados, que aparecen en la edición de esta semana de la revista Science, son consistentes con las predicciones teóricas sobre cómo las supernovas interactúan con su entorno galáctico inmediato.
El equipo observó el remanente de supernova en la luz óptica, ultravioleta e infrarroja cercana. Ellos estudiaron la interacción entre el material eyectado por la explosión estelar y un anillo de gas brillante de 10 billones de kilómetros de diámetro que rodea al remanente de supernova. El anillo de gas fue probablemente liberado unos 20.000 años antes de la explosión de supernova. Las ondas de choque debidas al impacto de las eyecciones con el anillo han aumentado el brillo de los 30 a 40 “puntos calientes” semejantes a perlas del anillo. Estas manchas probablemente crecerán y se fusionarán en los próximos años para formar un círculo continuo que brille intensamente.
“Estamos viendo el efecto que una supernova puede ejercer en la galaxia que la rodea, inclusive cómo la energía depositada por estas explosiones estelares cambian la dinámica y la química del medioambiente”, dijo Kevin France investigador asociado del Centro de Astrofísica y Astronomía Espacial de la Universidad de Colorado, en Boulder . “Podemos usar estos nuevos datos para comprender cómo los procesos de supernova regulan la evolución de las galaxias”.
Descubierta en 1987, la Supernova 1987A es la explosión estelar más cercana a la Tierra que fuese detectada desde 1604 y reside en la Nube Mayor de Magallanes, una galaxia enana cercana a nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.
Más información en:

