Spitzer encuentra una mezcla sabrosa de asteroides

2 de Septiembre de 2010

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NASA/ JHU-APL

Nuevas investigaciones del telescopio espacial Spitzer de la NASA revelan que los asteroides en cierta medida cercanos a la Tierra, que se denominan NEOs, por sus siglas en inglés, son una gran mezcla, con una sorprendentemente amplia variedad de composiciones. Como una piñata llena de todo, desde chocolates a caramelos frutados, estos asteroides se presentan en un surtido de colores y composiciones. Algunos son pálidos y oscuros; otros son brillantes y claros. Las observaciones de Spitzer de 100 asteroides cercanos a la Tierra conocidos demuestran que la diversidad de los objetos es mayor de lo que anteriormente se creía.

Las conclusiones están ayudando a los astrónomos a comprender mejor los objetos cercanos a la Tierra (NEOs) como un todo, una población cuyas propiedades físicas no son bien conocidas.

“Estas rocas nos están enseñando acerca de los lugares que proceden”, dijo David Trilling de la Universidad del Norte de Arizona, en Flagstaff, autor principal de un nuevo artículo científico sobre la investigación que aparece en la edición de septiembre del Astronomical Journal. “Es como estudiar guijarros en un cauce para aprender sobre las montañas que se derrumbaron”.

Después de casi seis años de operación, en mayo de 2009, Spitzer consumió todo el líquido refrigerante necesario para enfriar sus detectores infrarrojos. Ahora está funcionando en modo llamado “tibio” (la temperatura real todavía es bastante fría, a 30 Kelvin). Dos de los canales infrarrojos de Spitzer, los detectores de longitud de onda más corta del observatorio, están funcionando perfectamente.

Uno de los nuevos programas “tibios” de la misión es para el estudio de unos 700 NEOs, catalogando sus rasgos individuales. Mediante la observación en infrarrojo, Spitzer está ayudando a reunir estimaciones más precisas de los tamaños y composiciones de asteroides de lo que es posible con la luz visible por sí sola. Las observaciones en luz visible de un asteroide no diferencian entre un asteroide que es grande y oscuro de uno pequeño y claro. Ambas rocas reflejarían la misma cantidad de luz solar visible. Los datos en infrarrojo proporcionan una lectura de la temperatura del objeto, lo que da al astrónomo más información sobre el tamaño real y la composición. Una roca grande y oscura tiene una temperatura mayor que una pequeña y clara porque absorbe más luz solar.

Trilling y su equipo han analizado, hasta el momento, los datos preliminares sobre 100 asteroides cercanos a la Tierra . Ellos planean observar 600 más durante el próximo año. Hay aproximadamente 7.000 objetos cercanos a la Tierra conocidos de una población que se espera sea de decenas a cientos de miles.

“Se sabe muy poco acerca de las características físicas de la población de NEOs”, dijo Trilling. “Nuestros datos nos dirán más acerca de la población, y cómo cambia de un objeto al siguiente. Esta información podría utilizarse para ayudar a planear posibles futuras misiones espaciales para estudiar un NEO”.

Los datos muestran que algunos de los objetos más pequeños tienen albedos sorprendentemente altos (el albedo es la medida de cuánta luz solar refleja un objeto). Dado que las superficies de los asteroides se tornan más oscuras con el tiempo debido a la exposición a la radiación solar, la presencia de las superficies más claras y brillantes en algunos asteroides puede indicar que son relativamente jóvenes. Esto evidencia la continua evolución de la población de objetos cercanos a la Tierra.

Además, el hecho que los asteroides observados hasta ahora tienen un mayor grado de diversidad de lo esperado indica que podrían tener diferentes orígenes. Algunos pueden provenir del cinturón principal entre Marte y Júpiter, y otros pueden provenir de más lejos, fuera del Sistema Solar. Esta diversidad también sugiere que los materiales que formarían los asteroides (los mismos materiales que componen nuestros planetas) probablemente fueron mezclados entre sí, como una gran sopa del Sistema Solar, muy temprano en su historia.

La investigación complementa la del Explorador de Gran Campo de Relevamientos en el Infrarrojo WISE de la NASA, misión que releva todo el cielo en infrarrojo y que está también ahora en el espacio. WISE ya ha observado más de 430 objetos cercanos a la Tierra. De éstos, más de 110 son nuevos descubrimientos.

En el futuro, Spitzer y WISE nos dirán incluso más acerca de los “sabores” de los objetos cercanos a la Tierra. Esto podría revelar nuevas pistas sobre cómo los objetos cósmicos podrían haber salpicado nuestro joven planeta  con agua y compuestos orgánicos, ingredientes necesarios para que la vida se ponga en marcha.

Otros autores del artículo son Cristina Thomas, también de la Universidad del Norte de Arizona; Michael Mueller y Marco Delbo del Observatorio de la Costa Azul, Niza, Francia; Joseph Hora, Giovanni Fazio, Howard Smith y Tim Spahr de la Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano, de Cambridge, Massachussets; Alan Harris del Instituto de Investigación Planetaria de la DLR, Berlín, Alemania (DLR es la Agencia Espacial de Alemania y significa Deutsches Zentrum für Luft-und Raumfahrt); Bidushi Bhattacharya del Centro de Ciencias de Herschel de la NASA en el Instituto Tecnológico de California, en Pasadena; Steve Chesley y Amy Mainzer del Laboratorio de Propulsión a Reacción, JPL,  de la NASA, en Pasadena, California; Bill Bottke del Instituto de Investigación del Sudoeste, en Boulder, Colorado; Josh Emery de la Universidad de Tennessee, Knoxville; Bryan Penprase de Pomona College, Claremont, California; y John Stansberry de la Universidad de Arizona, Tucson.

Más información en:

http://www.jpl.nasa.gov/

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