23 de enero de 2012
Un nuevo análisis de los datos de radar de la nave espacial internacional Cassini ha revelado variaciones regionales en las dunas de Titán. El resultado da nuevas pistas sobre la historia climática y geológica del gigantesco satélite natural.
Los campos de dunas son comunes en Titán, el satélite natural más grande de Saturno, sólo superados por las llanuras aparentemente uniformes que cubren la mayor parte de la superficie.
Cubren aproximadamente el 13% de Titán, extendiéndose más de 10 millones de kilómetros cuadrados, más o menos equivalente a la superficie de Canadá. Por lo tanto ofrecen una visión a gran escala en el ambiente de Titán.
Aunque de forma similar a las dunas lineales en los desiertos de Namibia o del sur de Arabia, las dunas de Titán son enormes para los estándares terrestres. Ellas tienen, en promedio, 1 a 2 km de ancho, cientos de kilómetros de largo y unos 100 metros de altura.
Sin embargo, su tamaño y espaciado varían en toda la superficie, revelando el ambiente en el que se han formado y evolucionado.
Otra diferencia es que la arena de Titán no está hecho de silicatos, como en la Tierra, sino de hidrocarburos sólidos que precipitan de la atmósfera. Estos luego se agregan en granos milimétricos por medio de un proceso aún desconocido.
Utilizando datos de radar de la sonda Cassini, de NASA-ESA-ASI, Alice Le Gall, de Latmos-UVSQ, París y del JPL de la NASA, California, y sus colaboradores han descubierto que el tamaño de las dunas de Titán está controlado por al menos dos factores: altitud y latitud.
Los principales campos de dunas en Titán se encuentran en las zonas de baja altitud. Las dunas en las elevaciones más altas tienden a ser más estrechas y estar más ampliamente separadas, y las diferencias entre ellas aparecen más brillantes al radar de Cassini, lo que indica que las cubre una delgada capa de arena.
Esto sugiere que hay disponible relativamente poca arena para construir dunas en las elevaciones más altas, mientras que hay más en las tierras bajas.
En términos de latitud, las dunas de Titán están confinadas a la región ecuatorial, en una banda entre 30º S y 30º N.
Sin embargo, tienden a ser más estrechas y más espaciadas en las latitudes boreales. La Dra. Le Gall y sus colegas creen que esto puede deberse a la órbita elíptica de Saturno.
Titán orbita a Saturno y sus estaciones son controladas por la trayectoria de Saturno alrededor del Sol. Debido a que Saturno tarda unos 30 años en completar una órbita, cada estación en Titán dura poco más de siete años. La naturaleza ligeramente elíptica de la órbita de Saturno significa que el hemisferio sur de Titán tiene veranos más cortos pero más intensos.
Como resultado, en las regiones del sur, la humedad de la superficie debida al vapor de etano y metano, en el suelo, se reduce. Cuanto más secos los granos de arena, más fácilmente pueden ser transportados por los vientos para hacer dunas.
“A medida que uno va hacia el norte, la humedad del suelo probablemente aumenta, por lo que las partículas de arena son menos móviles y, en consecuencia, el desarrollo de las dunas es más difícil”, dice la Dra. Le Gall.
Un soporte adicional para esta hipótesis es el hecho que los lagos y los mares de etano y metano líquidos de Titán se encuentran predominantemente en el hemisferio norte, lo que sugiere, una vez más, que el suelo puede estar más húmedo hacia el norte, haciendo dificultando el transporte de granos de arena por parte del viento.
“Entender cómo se forman las dunas, así como explicar su forma, tamaño y distribución en la superficie de Titán es de gran importancia para la comprensión del clima y la geología de Titán”, dice Nicolás Altobelli, científico del proyecto Cassini-Huygens de la ESA.
“Como su material está hecho de hidrocarburos atmosféricos congelados, las dunas podrían darnos pistas importantes sobre la todavía enigmático ciclo metano/etano en Titán, comparable en muchos aspectos con el ciclo del agua en la Tierra”.
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