23 de enero de 2012
Satélites de la Agencia Espacial Europea, ESA, revelan la existencia de una gran aglomeración de agua dulce en el Océano Ártico, que genera un abombamiento de la superficie marina y que se ha formado a lo largo de los últimos 15 años. Si la dirección del viento cambiara el agua vertería al Océano Atlántico, enfriando Europa.

