20 de agosto 2009
Un avance significativo en nuestra comprensión de la evolución temprana del Universo se ha logrado por parte de un equipo de científicos asociados a la Colaboración Científica y a la Colaboración Virgo del observatorio de ondas gravitacionales por interferómetro láser LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory). Los resultados del equipo aparecerán en la edición del 20 de agosto 2009 de la revista Nature.
Los científicos de ondas gravitatorias, entre ellos Lee Samuel Finn, profesor de física y de astronomía y astrofísica de la Universidad del Estado de Pensilvania (Penn State) y Benjamín Owen, profesor de física de Penn State, han puesto nuevas restricciones a los detalles de cómo lucía el Universo en sus primeros momentos. Análisis de los datos del equipo, tomados durante un lapso de dos años, entre 2005 y 2007, han establecido los límites aún más estrictos sobre la cantidad de ondas gravitatorias que podrían haber llegado del Big Bang.

