14 de julio de 2010
El resplandor de una de las explosiónes de rayos X más brillante ya detectada proveniente de más allá de la vecindad de nuestra galaxia, la Vía Láctea, cegó temporalmente el ojo de rayos X del observatorio espacial Swift, de la NASA, a principios de este verano boreal, según informan ahora los astrónomos. Los rayos X viajaron por el espacio durante cinco mil millones de años, antes de alcanzar y encandilar al telescopio de rayos X de Swift, el 21 de junio. La explosión de deslumbrante brillo provenía de un estallido de rayos gamma, una erupción violenta de la energía de la explosión de una estrella masiva transformándose en un nuevo agujero negro.

